Las obras, no las peroratas, reconcilian al Perú, sostiene Juan Sheput

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Afirma que la mejor forma de unir al país es con resultados concretos en seguridad, salud, empleo e infraestructura, y no con discursos o gestos simbólicos.

La reconciliación del país debe construirse con resultados concretos en seguridad, salud, conectividad, obras públicas y generación de empleo, más que con discursos o gestos simbólicos, sostuvo el excongresista Juan Sheput en entrevista con EXPRESO.

Afirmó que el liderazgo de una gestión se fortalece cuando la población percibe mejoras reales en su calidad de vida y consideró que esa es la vía más efectiva para recuperar la confianza ciudadana, línea que, afirmó, plantea la presidenta electa.

Respecto del sur del país, señaló que debe impulsarse un plan de inversiones orientado a cerrar brechas de infraestructura y servicios, sin descuidar el resto del territorio nacional.

Indicó que regiones como Puno requieren proyectos de agua y saneamiento, mayor conectividad para fortalecer la producción agrícola y cafetalera, así como la modernización de carreteras y del aeropuerto, con la finalidad de potenciar el turismo y el desarrollo económico.

¿Qué espera de los primeros meses de gobierno de la presidenta Keiko Fujimori?

En primer lugar, no es un hecho cualquiera: estaremos gobernados por una mujer, la primera elegida democráticamente como presidenta de la República del Perú. Lo que espero es un proceso continuo, no limitado a solo 100 días o seis meses. Creo que desde el primer día de gobierno se notará un cambio profundo en la gestión, que irá más allá de ese período inicial y se convertirá en una mejora permanente.

¿Será urgente el uso de las facultades legislativas?

Las facultades legislativas son un instrumento para acelerar las decisiones. Creo que el gobierno haría bien, como ya lo ha mencionado la presidenta electa, en solicitar delegación de facultades en materia de seguridad, economía y salud. Eso permitirá agilizar la toma de decisiones. Mientras en el Congreso los debates suelen prolongarse, con la delegación de facultades las medidas pueden adoptarse de manera mucho más rápida.

¿Cree que el nuevo gobierno enfrentará una dura oposición parlamentaria?

Sí, por supuesto. Estoy seguro de que así será. Más aún, esta es la primera vez que un presidente en funciones intenta deslegitimar a una presidenta electa antes de que asuma el cargo. Hemos visto un coro ansioso de fracaso proveniente de la izquierda y de sectores mediáticos afines. La presidenta ni siquiera se ha sentado en Palacio y ya candidatos derrotados y algunos parlamentarios electos hablan de deslegitimarla, lo cual me parece un absurdo. Creo que tendrá un frente muy duro, pero eso se enfrenta con una bancada sólida y con ministros de peso.

¿Quién debería ser el primer jefe de Gabinete?

Sin ninguna duda, Luis Galarreta. Reúne tres condiciones fundamentales: goza de la absoluta confianza de la presidenta, es un político con experiencia y, además, pertenece al partido de gobierno, lo que facilitaría tender puentes tanto con la propia agrupación que llevó al poder a Keiko Fujimori como con otras fuerzas políticas.

¿Gabinete de ancha base?

Claro. Más que de ancha base, debe ser un gabinete plural, que es el término utilizado por la presidenta. Ser plural significa incorporar personas con distintas ideas programáticas o ideológicas, pero con la capacidad y la experiencia suficientes para dejar de lado los prejuicios y trabajar unidas por objetivos comunes. Eso es lo más importante.

¿Cuál es su punto de vista sobre la reconciliación del país?

La mejor manera de reconciliarse con el país es ejecutando las obras y brindando los servicios que la población necesita. Si se tiene éxito en seguridad, salud —tanto en el Minsa como en EsSalud—, conectividad, obras públicas y generación de empleo, esa será la mejor forma de lograr la reconciliación nacional.

Pretender que las palabras, las disculpas o el “arrepentimiento” generen ese ambiente de reconciliación es falso. Los mejores momentos del Perú han sido aquellos en los que el pueblo ha sentido que sus gobernantes trabajaban por él. Creo que esa es la mejor manera en que la presidenta podría reconciliarse con el país.

¿Shock de inversiones para el sur?

Mire, hay quienes dicen que Keiko Fujimori tiene a la mitad del país en contra. Yo lo veo de otra manera: tiene a la otra mitad a favor. Prefiero ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Además, ya estamos en una etapa distinta, lejos de la campaña electoral. Hoy Keiko Fujimori gobierna para los 33 millones de peruanos; hablar de “la mitad del país en contra” responde a una retórica de la izquierda que no debemos asumir.

Sí considero que se le debe dar prioridad al sur, pero sin descuidar al resto del país. Felizmente, en esa zona existe hoy una mayor predisposición al diálogo. Lo sé porque he conversado con amigos puneños, arequipeños y cusqueños, y he percibido un cambio de actitud hacia el nuevo gobierno.

Nos han querido vender la idea de que Puno es enemigo del gobierno, pero eso no es cierto. Si revisamos los resultados electorales por provincias, veremos que en muchas de ellas ganó Keiko Fujimori.

Una buena gestión que lleve agua y desagüe a Puno, mejore la conectividad para el café y los productos agrícolas de la región, modernice el aeropuerto y las carreteras de integración con Lima convertiría a Puno en otro gran destino turístico del país. Eso sería extraordinario y generaría un amplio respaldo de la población puneña.

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